Ola de calor

Las altas temperaturas constituyen un factor de riesgo para la salud, pudiendo ocasionar consecuencias graves en el organismo.


Algunos de los síntomas a tener en cuenta son: decaimiento o debilitamiento, fatiga, dolor de cabeza, escasez de apetito, pulso acelerado, agotamiento, transpiración abundante, baja presión, calambres y mareos.
Las personas mayores de edad, los niños y aquellos que están enfermos son los más vulnerables frente a este tipo de problemas.
La Dirección General de Defensa Civil, dependiente de la Subsecretaría de Emergencias del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, recomienda tener en cuenta algunas medidas preventivas con el fin de minimizar los efectos de la ola de calor:

  • No exponerse al sol entre las 10 y 17 hs.. Es conveniente que las primeras exposiciones no superen los 15 minutos.
  • Utilizar protectores solares acorde a cada necesidad y debidamente autorizados por profesionales.
  • Beber abundante agua. No esperar a tener sed para tomar líquido, esto ayuda a mantener estable la temperatura del cuerpo.
  • Consumir caldos y líquidos salados. Evitar el consumo de alcohol.
  • Ofrecer a los pequeños abundante cantidad de líquidos.
  • Muchos ancianos no registran la sed, insistir en el consumo de agua.
  • Comer moderadamente.
  • Consumir alimentos frescos, especialmente ricos en potasio (frutas, sobre todo banana, ensaladas, etc.).
  • No realizar tareas pesadas al sol.
  • Usar ropas holgadas, de colores claros, y protegerse la cabeza con sombreros o gorras. Los bebes y los chicos deben usar la menor cantidad de ropa posible.

 

Fuente: revista “Reunión de Administradores” Ed.237

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